¡Ay, duele, duele! ¿Qué pasó? Aprender a reconocer el dolor que molesta e incómoda es una parte de lo que toca en la infancia. Pero hay una muy buena noticia: así como vino, el dolor ¡se va! Porque para el dolor hay remedio. Pueden ser gotitas, un beso, un abrazo, una doctora: todo tiene solución.
De Cecilia Pisos, ilustrado por Gastón Caba
Editorial: Periplo
